Una vez más se repite el síndrome Abramovich. Como si fuera la noche del 5 de enero, los aficionados del Racing de Santander esperan impacientes los regalos que traerá Mister Ali, el nuevo propietario del equipo. Parecen lejanos los tiempos en los que Gil aseguraba traer a Futre pagando de su propio bolsillo o cuando Lopera era recibido con vítores entre los aficionados. Ahora las sentencias judiciales muestran cómo fue aquella gestión del Atlético Madrid y del Betis. En el caso del Ciudad de Murcia, el sueño acabó con el cambio de sede del equipo que no evitó que quebrará con su nueva denominación de Granada 74.
Como los Reyes Magos vienen de oriente, los aficionados prefieren ahora que sus benefactores vengan de tierras lejanas. Desde China parecía venir la solución a la Real Sociedad aunque al final todo acabó en cuentos (chinos). Más reciente es el caso del jeque que ha adquirido el Málaga CF siguiendo los pasos del Manchester City pero cuyos petrodólares no han evitado que esté en la cola de la clasificación.
El modelo ha fracasado en todos los países: Brasil, Escocia, Holanda o Italia. En Inglaterra la irrupción de millonarios en el fútbol ha dejado al Manchester United y al Liverpool con un endeudamiento descomunal. Nadie puede estar aportando dinero indefinidamente a un equipo de fútbol y ningún equipo debería depender de una única persona para sobrevivir. Se puede argumentar el caso de Abramovich, una excepción y no una regla, que actúa como mecenas del equipo de su barrio: Chelsea. Pero hasta el millonario ruso se está planteando que el Chelsea sea autosuficiente y si un equipo tiene que ser autosuficiente, ¿para qué queremos un dueño millonario?
Además ni Piterman era Abramovih, ni Mister Ali Syend es jeque. Se trata de un abogado indio que dice haber amasado una fortuna en los dos último años. Sus orígenes en su país natal no están nada claros pero sí es seguro que no es heredero de ningún emporio como él declara. Todo lo contario dejó deudas en su país natal. Vivió unos años en Inglaterra pero tampoco como un millonario porque dejó varias deudas impagadas. Esto impidió que pudiera comprar el Blackburn Rovers que acabó en manos de un reconocido y conocido empresario indio.
Pero aquí en España todo esto no es problema. La operación de compra fue complicada con el gobierno de Cantabria de por medio, ya que tiene pignoradas las acciones, y con unas garantías que no han sido definidas de manera clara. Un poco de populismo entregando entradas gratis e inauditas promesas como decir que quiere que los aficionados se sientan los dueños. ¿Para eso no sería mejor que los aficionados fueran realmente los dueños del equipo?
Un ejemplo es el recibimiento a Ali en la ciudad de Santander ;-):
Actualización (julio 2011):
Al finales la realidad se impuesto. Ali Syend se paseó unas cuantas veces por Santander a toda velocidad con su lujoso coche y se sentó en el palco con sus amigos. Pero no puso cantidad significativa alguna y el equipo terminó presentando concurso de acreedores dadas las elevadas deudas con las que cuenta. De nuevo el rey mago no existió y el Racing no recibió ninguna lluvia de millones sino más deuda que hará peligrar el futuro del equipo.










