lunes, 12 de junio de 2017

¿Importa quién sea el dueño de un equipo de fútbol?

Todas las miradas en el fútbol se concentran en los jugadores y lo que ocurre en el terreno de juego. Valdano expresó muy gráficamente la importancia de los jugadores diciendo que el sistema retributivo en el fútbol era totalmente diferente al de las empresas. Los trabajadores, los jugadores, ganan más que sus jefes, los entrenadores, y los que más mandaban, los presidentes, no ganaban nada y trabajaban gratis. Eran los tiempos en que los equipos eran clubes y donde la profesionalización había llegado al terreno de juego pero no a la gestión.

Todo cambió a finales del siglo pasado. La propiedad de los equipos cambió radicalmente aunque de manera diferente según el país. Algunos cambios vinieron provocados por las características de la competición. Fue el caso del éxito de la Premier. Su impacto mediático atrajo a nuevos ricos de países en desarrollo. Sus elevados contratos televisivos y su éxito financiero atrajeron a inversores norteamericanos en busca de replicar los beneficios que lograban los deportes profesionales al otro lado del charco (Ver post Dos modelos de millonarios en el fútbol inglés).

Otros cambios vinieron por la legislación de los diferentes países. El gobierno británico fomentó la salida a bolsa de los equipos aunque eso no impidió que décadas después abandonaran el mercado de valores (Ver post El fútbol en bolsa). La legislación española obligó a la mayoría de equipos a convertirse en sociedades anónimas deportivas sin prestar ningún tipo de protección a los pequeños inversores, lo que despejó el camino a oscuros especuladores (Ver post ¿Quién protege al accionista del fúbtol?). Por el contrario, la normativa alemana estableció férreas limitaciones para incentivar que los equipos tuvieran una amplia base de propietarios aunque pasaran a ser sociedades mercantiles (Ver post Los dueños de la bundesliga).

Todo este proceso ha provocado que los equipos europeos tengan unos dueños muy diferentes. Conviven en las mismas competiciones continentales clubes propiedad de socios con equipos en manos de inversores de  tierras lejanas. ¿Influye tener un propietario u otro en el desempeño de los equipos de fútbol? A esa pregunta he tratado de contestar en mi último trabajo publicado en Universia Business Review y titulado "¿Juega al Fútbol la Teoría de la Agencia?": https://ubr.universia.net/article/viewFile/2151/2204

Los dueños de los equipos de fútbol se pueden clasificar en función de tres criterios principales: 
  1. Su forma jurídica: si son socios de un club o accionistas de una sociedad mercantil. Si un equipo de fútbol se organiza como club, todos los socios tiene un único voto en la asamblea que lo gobierna como ocurre en el Real Madrid y Barcelona. Por el contrario si se organiza como una sociedad de capital, los accionistas tendrán sus derechos de voto en función de su inversión como ocurre en el Atlético de Madrid.  
  2. La concentración de la propiedad: un equipo puede estar controlado por un reducido número de propietarios como el caso del Chelsea en manos de Abramovich o tener una base  muy repartida de diferentes propietarios como el Borussia Dortmund.
  3. Los dueños de un equipo pueden ser del mismo país que el equipo como el caso de la Juventus de Turín o estar en manos de propietarios de otros países como le ocurre al Manchester City

¿Cómo es la actual estructura de propiedad del fútbol europeo? El siguiente gráfico no muestra los propietarios de los principales equipos europeos en la primera década del siglo cuando se tomaron los datos para el estudio:


Como se puede apreciar algunos equipos como el Real Madrid, FC Barcelona, Bayern de Munich o Borussia Dortmund tiene su propiedad repartida entre amplia base de propietarios. Entre aquellos equipos que cuentan con accionistas de control lo hay que están en manos nacionales, como era el caso del AC Milan hasta su paso a control chino o el Totttenham Hotspur, o en manos de extranjeros como  el Chelsea o el Liverpool.  

Periódicamente surgen debates sobre cuál es el objetivo de los propietarios de equipos de fútbol. Cuando eran clubes deportivos no había duda que la motivación para participar era el disfrute del espectáculo deportivo y el ligazón emocional con el equipo. Con su transformación en sociedades mercantiles, su propiedad pasó a accionistas como el resto de empresas. En ese momento aparecen personajes como la familia Glazer que desea replicar los beneficios que obtienen en sus inversiones deportivas en Estados Unidas en el fútbol europeo.  Cuando adquirieron el Manchester United no tenían ninguna relación con el equipo ni la ciudad (Ver post Asalto al Manchester United). Solo buscaban una rentabilidad como también lo buscaba John W. Henry en el Liverpool (Ver post Liverpool cambia de manos pero todo sigue igual).

La conversión en sociedades mercantiles no ha hecho desaparecer los propietarios que buscan una rentabilidad emocional en sus inversiones en un equipo de fútbol. Incluso ese dividendo emocional es más claro porque no reciben ninguna contraprestación como sí logran los socios de los clubes, abonados en su mayoría que asisten como espectadores. Es el caso del brazo inversor de la familia Agnelli y su participación en el Juventus de Turin o de la inversión de Volkswagen en el que fuera en sus inicios el equipo en el que jugaban sus trabajadores, el Vfl Wolfsburgo. También es el caso de la participación de Abramovich en el Chelsea, que no tuvo mejor forma para introducirse en la high society londinense cuando abandonó Rusia que adquirir un equipo de fútbol.

Incluso ese doble objetivo puede coincidir en las mismas personas. El capital del Borussia Dormuntd está repartido entre numerosos pequeños inversores y cotiza en bolsa. Aquellos que invirtieron por un compromiso emocional con el equipo también se vieron recompensados por el reparto de dividendos (Ver post Borussia Dortmund: ganar ligas y repartir dividendos). En ese caso el aumento de satisfacción viene tanto por los éxitos deportivos como por la rentabilidad financiera.

Por esa razón la mejor forma de evaluar la gestión de un equipo es teniendo en cuenta ambos objetivos, el financiero y deportivo, para no presuponer las motivaciones de los propietarios que varía en función de que sea uno u otro. Teniendo en cuenta los resultados deportivos y financieros obtenidos por los principales equipos europeos atendiendo a los recursos con los que han contado, los equipos más eficientes fueron los siguientes:



¿Hay alguna relación de estos resultados con quien son sus propietarios? Pues según la investigación realizada, sí. Y además la influencia es en sentido contrario a lo que muchos aficionados anhelan para sus equipos. Muchos aficionados sufren el Síndrome Abramovich: el sueño de lograr un millonario árabe o ruso que solucione todos sus problemas como ocurrió en Santander y otros tantos sitios. Pero los datos del estudio que se muestran a continuación no encajan con ese perfil de propietario:



Los mejores resultados deportivo-financieros con los recursos disponibles, es decir la mejor gestión más eficiente, es lograda por equipos con un perfil alejado del Síndrome Abramovich. Aquellos equipos organizados como clubes tiene una gestión más eficiente que los organizados como sociedades de capital. Además, la propiedad del equipo concentrada en pocas manos afecta negativamente a su gestión. Por último, que los propietarios sean del mismo país que el equipo tiene una influencia positiva en una gestión más eficiente para lograr mejores resultados deportivo-financieros. Por el contrario, que los equipos coticen o no en bolsa parece no influir en su gestión. 

Más en Universida Business Review

viernes, 21 de abril de 2017

El clásico financiero: los euros del Real Madrid y Barcelona


Si los partidos entre el Real Madrid y el FC Barcelona se han convertido en los clásicos de la liga, el análisis de sus finanzas en Euros y Balones es otro clásico que ya va por su sexta edición.

El Barça no alcanza a los blancos


Los azulgranas han logrado aumentar su cifra de negocios casi un 40% desde 2010. A pesar de ese aumento espectacular, no han logrado alcanzar los ingresos del Real Madrid que logró casi 620 millones de euros. El Barça se queda a 63 millones de euros del equipo blanco. 


A pesar de contar con menores ingresos, el Barcelona lleva dos años gastando más en salarios que su contrincante blanco. Esto hace que los catalanes destinen el 67% de sus ingresos a hacer frente a las remuneraciones frente al Real Madrid que solo destina la mitad de su facturación.


El beneficio neto de ambos equipos ha sido muy similar el pasado ejercicio. Alrededor de 30 millones de euros han ganado los dos principales equipo del país tras hacer frente a todos sus gastos.


¿Son el Madrid y el Barça como las empresas normales?

Estamos muy acostumbrados a escuchar que los equipos de fútbol no funcionan como empresas. Que resulta muy distinto gestionar las emociones del deporte que los fríos número de las empresas que cotizan en bolsa. Pero la realidad no parece confirmar esa visión. Solemos relacionar a los equipos de fútbol como pozos sin fondo en los que millonarios caprichosos entierran su dinero. Pero si comparamos Real Madrid y el FC Barcelona con algunas de las principales multinacionales españolas podemos comprobar que no hay tantas diferencias. Como se puede ver en el siguiente gráfico, la rentabilidad sobre ventas de los protagonistas del clásico es similar a la de multinacionales como Telefónica o Repsol.


La imagen de los equipos de fútbol como perennes deudores que acumulan impagos tampoco resiste la luz de los datos. El ratio de endeudamiento total nos permite conocer qué porcentaje representan el pasivo con las deudas y obligaciones de pago de una empresa sobre el total de sus bienes y activos. El siguiente gráfico muestra que el ratio de endeudamiento del FC Barcelona es similar al de Telefónica. En el caso del Real Madrid ese ratio es menor, encontrándose por debajo de los registrados por Telefónica e Iberdrola y siendo similar al de Repsol. 


Florentino “Gilito“ Pérez

Cuando los dibujantes de Disney quisieron mostrar de una manera fácil y sencilla la riqueza del Tío Gilito, lo imaginaron nadando entre monedas y billetes en una enorme bóveda. Todos sabemos que los verdaderos millonarios no tienen su dinero en bóvedas sino que lo invierten en acciones o inmuebles. Pero en algunos casos determinadas empresas mantienen elevados importes de dinero, sino en efectivo sí en activos financieros muy líquidos que pueden convertir en efectivo fácilmente.

El caso más paradigmático es el de Apple que lleva lustros acumulando enormes sumas de tesorería que ha alimentado el debate sobre la conveniencia o no de mantener una alta liquidez.  Sin llegar al nivel de la empresa de Copernico, el Real Madrid lleva varios ejercicios engrosando su nivel de tesorería. Si Florentino Pérez decidiera destinar toda la liquidez de que dispone el Real Madrid (Activos Financieros Líquidos) a hacer frente anticipadamente todas sus obligaciones de pago, reduciría el 35% de su pasivo. Este porcentaje es enorme. No solo comparándolo con el Barça sino también con multinacionales como Telefónica, Iberdrola o Repsol. 



Los anteriores análisis del Real Madrid y FC Barcelona:



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