miércoles, 25 de marzo de 2009

J League (II): aficionados cabreados y abramovichs nipones

En la liga profesional japonesa no sólo se aunaron diferentes capitales para reforzar los equipos sino que también se fusionaron estructuras deportivas. Fue el caso de JEF United que tiene su origen en el equipo de la empresa The Furukawa Electric fundado en 1946. Con la llegada del profesionalismo, la empresa no tenía la fortaleza financiera de las multinacionales japonesas que poseían el resto de equipos de la liga por lo que decidió fusionarse con el equipo de la compañía ferroviaria East Japan Railway creando el JEF United (Japan Est Furkawa).

Pero las fusiones no siempre dieron buen resultado. El Yokohama Marinos fue creado por Nissan a partir de su equipo de aficionados que tenía un liderazgo en el fútbol nipón desde los años sesenta. El otro equipo profesional de la ciudad era el Yokohama Flügels (alas en alemán) propiedad de la compañía aérea All Nippon Airways. En 1998 ambas compañías deciden fusionar sus equipos pero los aficionados del Flügels se oponen a ver a su equipo diluido con su eterno rival. Por eso fundan el Yokohama FC que fue el primer equipo propiedad de sus aficionados en vez de una empresa. Actualmente milita en la segunda división profesional aunque en 2007 logró disputar la máxima categoría. En su escudo aparece el ave mitológica Fénix que resurgía de sus cenizas.

Unos meses después se constituye el segundo equipo japonés propiedad de los aficionados: Montedio Yamagata. El origen del equipo es la sección deportiva de la multinacional NEC, la cual no estaba interesada en acceder al fútbol profesional. Por esa razón cede el equipo a los aficionados en 1999 y esto lo inscriben en la segunda división profesional. En la temporada 2008 logró el ansiado ascenso a la máxima categoría.

Otros equipos no nacieron a partir de los equipos de las grandes empresas sino de la iniciativa de compañías regionales de dotar a sus localidades de un equipo profesional. Fue el caso del Oita Trinita, equipo creado en 1997 por cinco compañías locales de una relativamente pequeña localidad del oeste de Japón con el objetivo de alcanzar la liga profesional, o del Shimizu S-Pulse que surgió en una de las regiones con más afición al fútbol que a pesar de disponer de los mejores equipos escolares no disponía de ningún equipo de aficionados de alguna multinacional nipona. Un caso singular es el de Albiirex Nigata. Se trata de un equipo localizado en una isla al norte del país aislada de los principales nucleos. Es una de las escasas zonas que no dipone de equipo profesional de beisbol por lo que el fútbol atrae toda la atención de sus habitantes haciendo que su estadio sea el que mayor público reciba.

El origen Kyoto Sanga fue un equipo universitario. Debido al aumento de su popularidad se planteó la posibilidad de su paso al profesionalismo que se realizó de la mano de un consorcio entre empresas locales (incluida la multinacional Kyocera) y el gobierno municipal.

Si Inglaterra, Escocia, España, Italia o Brasil han padecido el Síndrome Abramovich, Japón tampoco se podía librar. Vissel Kobe fue creado en 1994 por el ayuntamiento de Kobe y siete empresas locales, entre las que destacaba la cadena de supermercados Daiei, a partir del equipo amateur Kawasaki Steel Soccer al que cambiaron de sede. Un año después Daiei pasa por dificultades financieras y se retrira del equipo. El gobierno municipal decide coger el testigo inversor y aportar más de medio millón de euros a las arcas del equipo (una cantidad ridícula según los estadares españoles aunque muy polémica en Japón).

Pero los problemas económicos no abandonan al equipo y entra en proceso concursal en 2003. Un año más tarde el equipo es adquirido por la empresa de internet Crimson Group. Su propietario empezó a realizar declaraciones de que estaba dispuesto a gastar dinero de su bolsillo para hacer campeón al equipo y pronto empezaron a sonar nombres de estrellas como Baggio o Rivaldo. Todo esto levantó enormes expectativas entre los aficonados. Pero al final se ficharon numerosos jugadores y se cambió frecuentemente de entrenadores sin alcanzar éxito deportivo alguno al no lograr pasar del décimo puesto de la clasificación e incluso llegan a descender en 2006.

Anteriormente en Euros y balones: J League (I): las multinaciones japonesas juegan al fútbol

Más sobre el fútbol japonés: The Rising Sun News y Wikipedia

lunes, 23 de marzo de 2009

La deuda de los equipos españoles


El Diario de Mallorca presenta el endeudamiento del fútbol de una forma muy gráfica, haciendo la similitud de la débil situación económica con la caída en las redes de una araña. Aunque los valores absolutos no nos dan la mejor medida de la situación ya que es normal que los equipos más grandes tengan más deudas, la comparación de todos los equipos nos da una imagen nítida sobre la situación actual del fútbol español.

Más en Euros y balones:

miércoles, 18 de marzo de 2009

J League (I): las multinacionales japonesas juegan al fútbol

En Europa hay un puñado de equipos, como PSV Enindohen o Bayer Leverkusen, herederos de los clubs formados por las empresas para que sus trabajadores disfrutaran del deporte en su tiempo libre. Ese paternalismo empresarial hace mucho que desapareció de nuestro continente pero no así en Japón.

Pero la actual crisis económica y la pérdida de identificación de los trabajadores con su empresa están empezando también a afectar en el país nipón. Muchas empresas se están deshaciendo de sus equipos deportivos que incluyen la práctica totalidad de las modalidades: atletismo, baloncesto, tenis de mesa,... Más de trescientos equipos han desaparecido en la última década. Muchos de ellos lo que han hecho ha sido independizarse de la empresa pasando a buscar diversos patrocinadores y un público más ligado a la zona de residencia que al lugar de trabajo.

Las primeras competiciones de fútbol en Japón fueran las competiciones entre empleados de las empresas. Más adelante se fueron transformando en equipos de aficionados que disputan las ligas organizadas por la Asociación Japonesa de Fútbol. Pero la popularidad del deporte fue aumentando tanto que surgió la necesidad en 1993 de crear una liga profesional, la J League, que mejorara el nivel de la competición.

La base de la nueva liga no podía ser sino los equipos de las grandes empresas que destacaban en la liga de aficionados. En algunos de los casos se ha repetido la estructura de un equipo propiedad de una multinacional. Es el caso del Gamba Osaka propiedad de Matsushita Electric Industrial (Panasonic), Omiya Ardija del grupo de telecomunicaciones NTT y el Kawasaki Frontale de Fujitsu.

En otros casos las empresas se han dado cuenta que para lograr llevar a buen puerto la experiencia de un equipo profesional debían ampliar la base de apoyo. Uno de los principales baluartes fueron los gobierno provinciales y municipales donde tenían su sede los equipos que se incorporaron al capital e incidieron en la identificación territorial de unos equipos hasta entonces eran una parte más de las multinacionales. Fue el caso de Urawa Reds que nació en 1951 como el equipo de la empresa Mitsubishi Motors Corp y al que se incorporaron los gobiernos provinciales y locales de Saitamal, y de Kashiwa Reysol creado por Hitachi y al que se incorporó el gobierno local de Kashiwa.

Si en categoría aficionado cada empresa tenía su equipo, el Grupo Sumitomo decidió aunar esfuerzos para competir en la J League. Agrupó los intereses futbolísticos de todas su empresas en el Kashima Antlers FC al que también se incorporaron el gobierno municipal y empresas locales. Durante la etapa de fútbol amateur el equipo logró ascender a primera división en 1986 pero nunca ocupó las primeras posiciones. En la liga profesional ha resultado ser uno de los equipos más laureados. Un cambio que se fraguó en la primera temporada de la liga profesional cuando el equipo tomó una decisión que cambió su destino: fichar a Zico. Ese año logró el subcampeonato e inició una cadena de triunfos que continúan hasta hoy.

Jubilo Iwata de tiene su origen en el equipo creado por Yamaha Motor Co. en 1972. Debido a sus pobres resultados en la liga de aficionados, el equipo no logró estar presente en el estreno de la liga profesional japonesa. A pesar del contratiempo, en 1992 se creó la compañía Yamaha Football Co. para gestionar al equipo y se incorporó al capital dos medios de comunicación de la zona: el periódico The Shizuoka Shimbun y la cadena de televisión Shizuoka Broadcasting System. En 1997 por fin logró su objetivo de estrenarse en la liga profesional J League.

Sanfrecce Hiroshima se creó a partir del equipo de aficionados de la empresa Mazda. La compañía automovilística sigue participando en su capital pero debido a dificultades económicas tuvo que dar entrada a un consorcio donde también participan la administración provincial y municipal y una cincuentena de empresas locales.

FC Tokyo tiene sus orígenes en el equipo de la empresa Tokyo Gas, la cual no era capaz de aunar los recursos necesarios para competir en el profesionalismo por lo que el equipo pasó a ser propiedad de un consorcio con la participación de otras doscientas empresas de la zona. En el caso del Nagoya Grapes no fue la falta de fortaleza financiera de su empresa mentora, Toyota, sino el deseo de la empresa automovilística de no tener un papel destacado en su gestión, aunque sea su patrocinador, por lo que dio entrada en el capital a un consorcio formado por varias compañías locales.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Chicago no quiere las olimpiadas a cualquier precio

Ya en Londres se levantaron voces en contra de albergar los juegos olímpicos entre los que se encontraba el prestigioso The Economist. Ahora es el momento de los habitantes de Chicago que muestran su disconformidad con la idea de ser sede de las olimpiadas de 2016. A pesar de que el alcalde de la ciudad ha insistido en que «esto no va a afectar a los contribuyentes, ya lo hemos dicho mil veces y lo volveremos a decir». Sin embargo, todas esas insistencias no parecen calar dentro de Chicago donde resulta extremadamente impopular la idea de dedicar dinero público a su proyecto olímpico. Incluso a pesar de que sólo se planea la construcción de cinco instalaciones nuevas permanentes.

En una reciente encuesta publicada por el Chicago Tribune, el 64 por ciento de los habitantes de la ciudad y zonas colindantes se declaran a favor de acoger los Juegos de 2016 pero un contundente 75 por ciento se opone a que se destine dinero de las arcas públicas a financiar los Juegos. Asimismo la mayoría cree que los fondos privados no serán suficientes para afrontar todos los gastos. Esta desconfianza se ha multiplicado en el contexto de un recién anunciado déficit en las arcas municipales de Chicago.

Mientras en Madrid, Gallardón sigue defendiendo las bondades de albergar los juegos sin apenas oposición. Y eso que la capital arrastra un enorme déficit que ha supuesto ver rebajado la calificación de su deuda.

Más en Euros y balones:

- La trampa olímpica

- Auge y caída del negocio olímpico

- El impacto económico negativo de las olimpiadas

lunes, 9 de marzo de 2009

Disney y deporte

Nadie como Disney ha sabido construir un mundo de ilusión a través de sus películas, parques de atracciones y sus personajes. Si hay algo que alimenta al deporte es la ilusión, por lo que no nos puede extrañar que Disney y deporte se unan.

Si es habitual que de un éxito cinematográfico salgan juegos, libros, muñecos, cromos y una larga lista de merchandising, menos lo es que de una película salga un equipo profesional. Y eso fue lo que ocurrió tras el éxito en taquilla de Mighty ducks, que en español se presentó como Somos campeones. La película narraba una historia de superación de un equipo de hockey infantil. La trama no era nada original ya que la cinematografía norteamericana está llena de casos iguales utilizando casi todos los deportes. Pero la diferencia estuvo en que Disney lanzó un equipo profesional de la National Hockey League con ese mismo nombre, Mighty ducks, coincidiendo con la presentación en los cines de una secuela.

El equipo jugaba en las proximidades del parque de atracciones Disneyland y la franquicia, el derecho a incorporarse a la liga, le costó a la compañía 50 millones de dólares. Una cifra similar a la recaudación de la primera película. El know-how de Disney en el diseño y venta de merchandising se pudo apreciar en la organización del nuevo equipo que logró alcanza record de ventas a pesar de un escaso éxito deportivo inicial. Se logró aprovechar la simpatía de los protagonistas de la película para la implicación de los aficionados en un equipo deportivo. Pero una huelga de jugadores en la NHL provocó reticencias en la multinacional del entretenimiento que decidió vender el equipo en 2005.

Pero ese no fue el final de la relación de Disney con el deporte. Cerca de Disney World se levantó el Disney’s Wide World Sport. Se trata de un complejo de 89 hectáreas que costó más de cien millones de dólares. Allí se encuentra (mapa) un campo de béisbol de 9.000 espectadores, otros diez campos de béisbol y softball de menores dimensiones, un estadio de atletismo, diez canchas de tenis, seis canchas de baloncesto, doce de voleyball, dos pistas de carreras en patines, campos de fútbol, fútbol americano, golf, lacrosse, jockey sobre hierba… Así como polideportivos para albergar competiciones de artes marciales, jockey sobre patinas, cheerdance y un largo etcétera.

En estas instalaciones se realizan competiciones de aficionados e infantiles que atraen a deportistas de todo el país. Así como stages para jóvenes como el realizado por el Chealsea. También actúan profesionales como el equipo de béisbol de los Atlanta Braves que realizarán allí la pretemporada o en competiciones como el maratón Weekend. El complejo además alberga competiciones de Special Olimpycs. En el recinto existen además numerosas referencias a la cadena de televisión deportiva ESPN propiedad de Disney. Como complemento al complejo, la multinacional tiene un hotel de ambiente deportivo en las proximidades: Disney All Star Sports Resorts.

martes, 3 de marzo de 2009

Ni clubes ni SAD son la solución

La ley del Deporte de 1990 dictó que todos los equipos profesionales debían convertirse en sociedades mercantiles denominadas Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). La necesidad de esa ley surgió por la situación de quiebra de casi todos los equipos y la existencia de elevados impagos con Hacienda y Seguridad Social. La solución parecía sencilla: que los equipos tuvieran dueños que arriesgaran su dinero por lo que se preocuparían de realizar una buena gestión. Hasta ese momento todos los equipos eran asociaciones donde ni los socios ni los administradores respondían con su patrimonio de las pérdidas repetidas.

Pero la realidad ha mostrado que no era tan fácil. Numerosas SAD han tenido dificultades económicas e incluso entraron en un proceso concursal como Hercules, Logroñes, Compostela, Real Oviedo, Las Palma, Sporting de Gijón o Real Sociedad. En el panorama internacional también existen varios fracasos económicos de equipos convertidos en sociedades anónimas como el alemán Borussia Dortmund y los italianos Fiorentina y Parma,

A los cuatro equipos españoles que permanecieron como asociaciones deportivas se les impuso la obligatoriedad que sus directivas avalaran los posibles desfases de sus presupuestos para responsabilizarlos de su gestión. Pero eso tampoco ha evitado que el Real Madrid precisara de una recalificación urbanística para terminar con su abultada deuda.

Pero también equipos que son sociedades anónimas cosecharon éxitos deportivos y económicos, especialmente en la Premier. A pesar de eso también surgieron problemas. La alta rentabilidad atrajo a inversores que han endeudado enormemente a los equipos y la elevada repercusión mediática de la competición inglesa atrajo a multimillonarios con ansias de protagonismo. Ambas circunstancias han supuesto una concentración del capital de los equipos ingleses y una pérdida de la capacidad de influencia de los aficionados.

Ante estos hechos, muchos aficionados ingleses han creado nuevos equipos bajo su control o han creado plataformas para adquirir sus equipos. Ninguna de las iniciativas inglesas trata de crear clubes deportivos sino que se trata de sociedades mercantiles donde se encuentra limitada la capacidad de acaparamiento del capital en pocas manos. Estando todo el proceso bajo la supervisión de las autoridades financieras, el equivalente a nuestra CNMV, para evitar abusos al accionista minoritario como los padecidos en el fútbol español.

Por ejemplo, la iniciativa del ShareLiverpool trata de reunir aficionados que compren una acción del equipo que no tendrá relación alguna con el abono para ver los partidos y que como cualquier patrimonio tendrá una duración indefinida que podrá dejarse en herencia. Por tanto son iniciativas más parecidas al funcionamiento del Green Bay Packers que al del FC Barcelona.

Una alternativa son las sociedades mixtas portuguesas donde participan inversores pero la mayoría del capital está en manos de un club deportivo. Algo que también ocurre con varios equipos de la Bundesliga que son dirigidos por la bicefalia de una junta directiva del club deportivo junto al consejo administración de una sociedad mercantil.

Otra solución intermedia es el encargo de la gestión de los aspectos económicos de un club deportivo a una sociedad mercantil, como la labor que realiza Sportfive. Lo que tampoco está exento de riesgo como ocurrió con el gerenciamiento argentino que no evitó la quiebra del Quilmes Atlético o del Racing de Avellaneda.

Ahora que se debate una nueva reforma en la organización de los equipos profesionales, no se puede criminalizar las formas societarias ni se puede olvidar los errores cometidos en los clubes deportivos como anteriormente se ensalzó ciegamente a las SAD y se censuró excesivamente a los clubes. No podemos olvidar que el dinero y el deporte son dos caras inseparables de una misma moneda que son los equipos de fútbol.

Más en Euros y balones:

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